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July 09 ¿Que estamos "chapitas"....?EL PULSO DEL DOCENTE Por: Nora de Carlo y Mariana Caballero, Maestras de Grado y Profesoras de Ciencias de la Educación Llegás a la escuela a las trece horas. El colectivo lleno te dejó aplastada en la esquina. El portero te saluda, ya con cara de desastre. ¡El padre de Chávez te está buscando: le pegaron a su hijo ayer a la salida de la escuela, acá, a dos cuadras! ¡Está hablando con la directora! Imperturbable, seguís a la cocina. Está la vicedirectora pidiendo la entrega, para las 14 horas a más tardar, de una planilla de todos los chicos del grado discriminando número de documento, alumnos repetidores, situación socioeconómica de los padres. Casos problemáticos y niños con enfermedades neurológicas. Una compañera te pasa, al mismo tiempo, la revistita de Avon. Otra, una hoja para que completen los que van a colaborar con el acto del 17 de agosto. Una madre aparece. ¡Mi hijo no va a venir hoy porque tiene fiebre, ¿me da alguna tarea?! Rebuscás en la valija, salen algunas antigüedades vergonzosas. ¡Léale un cuento y que lo dibuje! ¡Que escriba la parte que más le gustó! Toca la campana. Todos a formar. La vicedirectora se olvida de venir. Tarda… Tarda… Los chicos se empiezan a poner molestos. Las maestras se miran. ¿No viene? ¡No viene? ¡Andá a llamarla!, le dicen a la que está más cerca de la puerta de la dirección. Pero la “vice” está en el baño. Al fin sale. Con cara de mala gana les dice: ¡Si no se callan, les descuento cinco minutos de todos los recreos. Los estoy esperando… (Se invierten los papeles, ella nos espera a nosotros) ¿No se dan cuenta? El de la mochila roja, ¡¡se puede quedar quieto!! En cada aula empieza a repetirse la vida cotidiana. Poner la fecha. Abrir el armario que no abre. Sacar el cuaderno. No tengo punta. No tengo tiza. No tengo sacapuntas. Interrumpe el portero. Interrumpe la mamá de Mario Pérez. Recreo. Golpes, juegos, golpes, hielo en la cabeza. El Servicio médico llega a tiempo. Campana. Segundo round. Al aula. Intento comenzar la clase que he planificado con antelación. Un hermoso cuento que mis alumnos sabrán valorar en plenitud. A los niños siempre les gustan los cuentos, salvo a estos chicos. Codazos, empujones, uno se cae de la silla y aplasta al compañero. Interrumpo el relato, no es grave el golpe, intento nuevamente retomar el cuento, noto que el interés se ha instalado: escuchan, acotan con preguntas interesantes y gestos de asombro. La puerta se abre y aparece Gladys, la portera, pidiendo la planilla completa porque la “dire” la quiere ya… Entrego la planilla mientras la hermosa rueda que habíamos armado ya no existe. En un rincón, una pila de piernas y zapatillas; en el otro rincón, las nenas protagonizan una discusión, pelo en mano, sobre figuritas perdidas… ¿De quién es la figurita? Apelo a los recursos del Ministerio; luego de un rato, los olvido para retomar el clásico grito magistral… ¡Se sientan! ¡¡Cuento hasta tres…!! Miro el reloj, el portero se olvidó de tocar la campana. No resisto más… yo también me quiero ir como los chicos. Salimos al recreo: golpes, caídas, chichones, hielo, escupidas, ¿servicio médico otra vez? Tumulto en el kiosco. Un nene se hizo caca en los pantalones, me dice Norma. No saben si es de mi primero o del otro. (Que no sea mío, que no sea mío, que no sea mío… ¡Es mío!) Cierro los ojos, aprieto los puños. Allá voy. No hay otro pantalón. Buscar teléfono o dirección (urgente). Llamar a la mamá (hace frío). Tumulto en zona de baños: un nene se cagó. Parecen fans de Ricki Martin esperando autógrafo. El nene llora. Se esconde tras el inodoro. No quiere salir. Le da vergüenza. La madre, inubicable. Viene un hermano un poquito más grande. Trae un pantaloncito, no calzoncillo. Toca la campana. Los fans de Ricki Martin se retiran. El nene se viste llorando y se va. Entramos. Enseño uno más uno. Dos… dos… con palitos, con bolitas, con chapitas…. Material concreto, material representativo, material abstracto… Luchar por enseñar, luchar por enseñar, limpiar, cobrar, correr, hablar, gritar, explicar, susurrar, actuar, repartir alfajores, galletitas, sandwichitos, papelitos. Firmar circulares, firmar circulares, escribir actas, cobrar cooperadora, recoger dinero de rifas, ordenar bancos, comprar empanadas, comprar pastelitos…. Si te pasa algo de esto, si al llegar a tu casa desfallecés en un sillón y tardás tres horas en recuperarte, si al encontrarte con otra maestra, los novios y maridos quedan como solos, porque ustedes hablan todo el tiempo de la escuela; si para pensar en lo que ocurre en un día necesitás cuatro: no te sientas sola. Los maestros recepcionamos multidemandas y las resolvemos en forma urgente. Vivimos con una sensación de vértigo continuo. Acción sobre acción, que entretejen una práctica impregnada de hechos inconexos sin posibilidad de reflexionar sobre el propio trabajo, todo lo cual constituye un modo de alienarnos, desdibujarnos como trabajadores y como personas. La escuela se ha constituido en un lugar para actuar, no para pensar. Como diría el psicólogo Fernando Ulloa, son tiempos de vivir a medias, donde impera el desconocimiento y la negación de las razones profundas que sustentan el malestar escolar, enraizado en un malestar social y cultural que lo sostiene. ¿Dónde está la salida? Hay cientos de puertas: me quedo en casa, que con mis chicos tengo suficiente; le pido a mi marido que le pegue a la directora; le digo a los chicos que se dejen de molestar que mi papá es policía y encima más grande que el de ellos (y por eso estoy aquí); grito igual que ellos en un brote y les explico que soy neurótica- psicótica -estrambótica y entonces piden por favor que los cambien de grado y se van con esa bruja del B que nunca quiere planificar conmigo; los someto a algún extraño rito vudú, así salgo en los diarios y Mauro Viale me lleva a su programa y Chiche Gelblung me paga como a Mariana Nanis por la exclusiva y tiro por la borda el sueño de enseñar libremente para ayudar a las mentes libres. Pará, serenate, tomate cinco minutos y tomate un té. Lidia Fernández, profesora de la Universidad de Buenos Aires, sostiene que “el dolor pierde poder enajenante si adquiere significado en un proyecto” y tenemos a mano el más importante: impedir que expropien nuestra dignidad. Eso, dignidad. Hasta mañana, chicos... Has-ta-ma-ña-na-se-ño-ri-tas.
"Si usted me permite, Señora Presidenta, tengo algunas cosas para decirle"Señora Presidenta, no necesito aclarar que le escribo con respeto, porque el respeto hacia los demás forma parte de mi personalidad.
Sí escribiré despojado del temor, las dudas o la insustancialidad que algunos de mis colegas exhibieron en sus preguntas en la bochornosa “conferencia de prensa”, que usted brindó el pasado lunes 29 de junio, luego que siete de cada diez argentinos le expresaron claramente en las urnas que no comparten sus políticas de gobierno.
No es mi deseo aguarle la fiesta por su triunfo “con el sesenta por ciento” en El Calafate (“Mi lugar en el mundo”, según su propia confesión), pero sucede, Señora Presidenta, que la Argentina tiene límites más amplios que su reducto patagónico preferido.
Y en esta Argentina que primero la votó y ahora le acaba de propinar un tremendo llamado de atención, suceden cosas muy graves.
Una pandemia se está llevando vidas argentinas, mientras desde el gobierno que usted encabeza, lo único que se exhibe es improvisación e ineficiencia. Y algo mucho peor: una incalificable especulación política. La ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, renunció un día después de la paliza electoral del 28 de junio, cuando –por las razones que invocó- debió hacerlo mucho antes. Y si ella no lo hizo, usted debió haberla reemplazado. Y, por qué no, haber postergado las elecciones por el alto de riesgo de contagio que representaban.
Pero, mezquindades de la política vernácula, Señora Presidenta, en la Argentina -según parece-, un voto vale más que una vida.
Seguramente a usted no le faltan barbijos, ni alcohol en gel, ni Tamiflú. Probablemente tampoco los necesite. La vida es muy distinta cuando se la ve detrás de vidrios polarizados.
Por si usted no lo sabe, Señora Presidenta, millones de argentinos viajan diariamente hacinados en colectivos, subtes y trenes, en el único momento de calor que les propicia este invierno cruel, que además del cuerpo les enferma el alma, cuando la impericia se une con la insensibilidad.
Entonces, el pueblo llora.
Llora de impotencia y de bronca cuando no se lo escucha, cuando se lo toma por estúpido, cuando se ningunea su reclamo en las urnas.
Y, como escribió Raúl González Tuñón, Señora Presidenta, “cuando el pueblo llora, mejor no decir nada, porque ya está todo dicho”.
Puede que usted, inducida a la sordera por quien la indujo (y podemos sospechar que la sigue induciendo) a equivocarse, no lo haya advertido.
No hay matemáticas, como las que usted ensayó, que puedan explicar lo inexplicable: si perdió por el setenta por ciento de los votos, por favor hágase cargo de admitir la derrota, felicite a sus adversarios por el triunfo y pregúntese qué ha hecho mal, para buscar las correcciones necesarias.
Ningún buen argentino (hay millones) desearía que a su gobierno le fuese mal. Pero usted (con una ayudita de sus amigos) está haciendo todo lo posible para que eso suceda.
Con la Gripe A sembrando muerte en nuestro suelo, ¿es irreverente de mi parte pedirle que encabece personalmente la lucha en contra de la pandemia, en lugar de buscar rédito político en el plano internacional acompañando el retorno de Manuel Zelaya a Honduras? ¿A quién se le ocurriría pensar en la terraza del vecino cuando en el techo propio hay filtraciones que amenazan su estructura?
No quisiera olvidarme de los aumentos de precios, Señora Presidenta. Alimentos, combustibles, seguros de todo tipo, empresas de medicina prepaga (que incrementan cuotas pero tienen demoras de entre 24 y 48 horas para enviar un médico a domicilio), y siguen las firmas.
“Casualmente”, después de las elecciones; cuando, desde hace meses, muchos sabían que esto ocurriría cuando ocurrió. Claro que, seguramente, de no estar el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, defendiendo nuestros intereses, estos incrementos habrían sido monumentales.
Usted pensará que no la voté. Piensa bien. También pensará que no voté a su esposo en las anteriores elecciones. Sigue pensando bien. Aunque en democracia, no necesito recordárselo yo, usted gobierna para todos. Hoy, muchas de las personas para las que usted gobierna, pensamos que nos está tomando el pelo.
¿Sus dichos en ese simulacro de conferencia de prensa del 29 de junio es todo lo que está dispuesta a decir y a hacer después de nuestro reclamo en las urnas? Es muy poco para tanto.
Su propio esposo fue quien convirtió estas elecciones legislativas en un plebiscito. Ya conoce el resultado. En democracia, se gana y se pierde. Le tocó perder. Pero es sólo una batalla. Si usted tiene voluntad de cambio y piensa realmente en el bien de la Nación, en la salud de la República, no dudará un instante en hacer lo que deba hacer para enderezar el rumbo.
No tema. Muchos, más de los que usted imagina, vamos a ayudarla si decide jugársela por el bien de la patria, deshaciéndose de tanta cizaña que la merodea, escuchando a quienes debe y expulsando a quienes se lo merecen.
No hay ninguna conspiración destituyente ni delante ni detrás de estas palabras. Esa idea fermenta sólo en algunas mentes envenenadas por el odio. No es mi caso.
Tan apegada a las ideologías como es, le aclaro que no soy “de derecha”, aunque creo que no hay por qué demonizar a esa corriente, siempre que se exprese democráticamente. En Europa pueden dar fe de esto. Cada tanto, la derecha alterna el gobierno con otras corrientes ideológicas.
Ignoro si por aquellas tierras consideran “destituyente” a la derecha. Sospecho que no, que el adjetivo es tan vernáculo como la sensación térmica.
No me preocupan la derecha, ni la izquierda, ni los disensos. Me rebelo, sí, contra la intolerancia, la soberbia, el autoritarismo.
Intuyo que no soy el único.
Usted, Señora Presidenta, gobierna para peronistas, radicales, socialistas, izquierdistas, derechistas, independientes y escépticos. De cada uno de estos sectores (y muchos otros seguramente) le han reclamado a gritos, figurativamente hablando, un cambio.
De usted depende que de la figuración no se pase a la literalidad.
No hay cacerolas de distinto rango, de acuerdo con el material de fabricación. Las protestas no son menos protestas según los barrios de donde provienen. Todas son protestas. Todas tienen idéntica legitimidad.
Un buen estadista es el que se libera de prejuicios y pone sus oídos al servicio del clamor popular, se produzca en Temperley, en La Quiaca o en Recoleta.
Un buen estadista es aquél que reconoce sus errores y está dispuesto a enmendarlos, respetando la voluntad popular.
Un buen estadista, tal vez, se preguntaría por qué una buena parte de los vecinos de “su lugar en el mundo” le negó el voto.
*El autor es periodista y escritor. Carlos Algeri April 01 VIVIR DESPEINADAHoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad.. . El mundo está loco. Definitivamente loco... Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina... - Hacer el amor, despeina. - Reírte a carcajadas, despeina. - Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina. - Quitarte la ropa, despeina. - Besar a la persona que amas, despeina. - Jugar, despeina. - Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina. - Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible. .. Así que, como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado.. . Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse. Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria... Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda... ¡La persona más linda que puedo ser! Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres y porquè no.... hombres tambièn..... Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Haz el amor, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta.... . y sobre todo........ ..!!!!!!Deja que la vida te despeine!!! (Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar). PARA MI HILA, CON HUMOR,JAJAJAAAACURSO PREUNIVERSITARIO DE FORMACIÓN EN CONVIVENCIA PARA HIJAS/OS MAYORES DE 14 AÑOS Objetivo pedagógico: Curso de formación que permite a los hijos desarrollar esas costumbres de las que ignoran la existencia. Los aranceles los pagarán sus adorables Padres una vez aprobado cada módulo Módulo 1: Curso Obligatorio. 1) Aprender a convivir con sus padres (1000 horas). 2) Mi madre NO es mi esclava (750 horas). 3) Entender que la computadora, la tele, el mp3, el teléfono, el celular y LA JODA no es TOOOODO en la vida (800 horas). Módulo 2: Vida con-vivida. 1) Tener hermanos sin volverse celoso (50 horas). 2) Dejar de poner excusas cuando los padres les piden ayuda (500 horas). 3) Superar el síndrome de pertenencia sobre el control remoto y demás aparatos compartidos (550 horas). 4) Para hijos varones. No orinar fuera del inodoro (100 horas). Ejercicios prácticos en video. 5) Entender que los zapatos nunca van solos hasta el armario (800 horas). 6) Cómo llegar hasta el canasto de la ropa sucia sin perderse (500 horas). 7) Cómo sobrevivir a un resfrío sin agonizar. 8) Para las hijas mujeres. Las toallas femeninas...se tiran personalmente al cesto de basura. Módulo 3: Tiempo libre. 1) Planchar en dos etapas una camisa en menos de dos horas (ejercicios prácticos). 2) Digerir gaseosa o cualquier otra bebida sin eructar en la mesa (ejercicios prácticos) Módulo 4: Curso de cocina. Nivel 1 (principiantes): los electrodomésticos: ON = encendido OFF = apagado. Nivel 2 (avanzado): mi primera sopa instantánea sin quemar la cacerola. Ejercicios prácticos: hervir el agua antes de añadir la pasta. CURSO INTENSIVO Por razones de dificultad y de entendimiento de los temas, los cursos tendrán un máximo de 7 inscriptos. TEMA 1: La plancha: desde el lavarropas al placard, ese misterioso proceso.. TEMA 2: Los riesgos de llenar la cubetera y su transporte al freezer (demostración con soporte de diapositivas). TEMA 3: Lavar los platos no daña el cerebro ni produce estrés. Juntar la mesa tampoco. TEMA 4: Último descubrimiento científico: cocinar y tirar la basura NO provoca impotencia ni cuadriplejía (prácticas en laboratorio). TEMA 5: Por qué no es un delito decir gracias cuando se es atendido por sus padres teniendo en cuenta que a esta edad pueden ser autosuficientes y éstos sólo lo hacen por amor. TEMA 6: El rollo de papel higiénico: ¿El papel higiénico nace al lado del inodoro? (Exposiciones sobre el tema con testimonios de padres agotados de reponer rollos y toallas). TEMA 7: Cómo levantar la tapa del inodoro paso a paso (Teleconferencia con la Universidad de Harvard). TEMA 8: No es necesario protestar mucho cuando se les pide un favor (ejercicios de reflexión en familia). TEMA 9: Sentarse de vez en cuando a conversar con el/la/los padres no provoca impotencia ni crea traumas irreparables....(en discusión). TEMA 10: Los detergentes: dosificación y utilización. Prácticas para evitar daños irreparables en la casa. TEMA 11: El lavarropas: ese gran misterio de la casa. Anexo : Qué es un tender? TEMA 12: Diferencias fundamentales entre el canasto de la ropa sucia y el suelo (Ejercicios en laboratorio). TEMA 13: Ejercicios para fortalecer la voluntad de ayudar sin esperar el grito de auxilio TEMA 14: La taza del desayuno: ¿levita sola hasta la pileta? ejercicios dirigidos por David Copperfield. TEMA 15: Análisis profundo de las causas anatómicas, fisiológicas y/o psicológicas que no le permiten secar el baño luego de la ducha.
CASI 4 MESESCUANTO TIEMPO SIN ENTRAR A MI ESPACIO,PASARON TANTAS COSAS QUE DE A POCO IRE ACTUALIZANDOLO HASTA UN DIA DE ESTOS ¡Gracias por entrar!, volve cuando quieras
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